lunes, 25 de mayo de 2015


FACULTAD DE HUMANIDADES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA

EL VARÓN ES DUEÑO DEL PLACER Y ESCLAVO DE SU  IMAGINACIÓN.

AUTORES

CAIPO  SÁNCHEZ, DIANA KATTERINE
CAMUS RAMÍREZ, LUIS DANIEL
ESPINOZA NARRO, LUCERO DEL ROCÍO
MANYA LARA, YUBIZA XIOMARA



ASESOR:
Lic. Lenin Cárdenas Angulo


TRUJILLO – PERÚ
2015





                                                                           



                                                                            AGRADECIMIENTO     

Este proyecto es el resultado del esfuerzo conjunto de todos los que formamos el grupo de trabajo y, están dedicados a todas aquellas personas que, de alguna forma, son parte de su culminación.  Por esto agradecemos a nuestro Lic. Lenin Cárdenas Angulo, mis compañeros  quienes a lo largo de este tiempo hemos puesto a prueba nuestras  capacidades y conocimientos en el desarrollo de este trabajo monográfico el cual ha finalizado llenando todas nuestras expectativas. A nuestros  padres quienes  a lo largo de toda nuestra vida han apoyado y motivado nuestra  formación académica, creyeron en nosotros en  todo momento y no dudaron de nuestras  habilidades. Finalmente un eterno agradecimiento a esta prestigiosa universidad la cual abrió sus puertas a jóvenes como nosotros, preparándonos para un futuro competitivo y formándonos como personas de bien.


                           

LOS AUTORES




DEDICATORIA

A Dios, por brindarnos la salud, y el don de la inteligencia y la capacidad necesaria para realizar este trabajo.

A nuestro docente Lenin Cárdenas Angulo, por habernos motivado semana a semana para seguir adelante con esta monografía que satisfactoriamente la culminamos muy bien.

 A nuestros padres, por habernos apoyado en todo momento, por sus consejos, sus  valores, por la motivación constante que nos han permitido no desertar en el camino  y seguir adelante en este arduo trabajo y terminar con éxito.    


LOS AUTORES

INDICE
AGRADECIMIENTO
DEDICATORIA
INTRODUCCIÓN
CAPITULO I: EL HOMBRE
1.1.     Definición
1.2.     Masculinidades 
1.3.     El hombre y el sexo
1.4.     El hombre y la pornografía
1.5.     El hombre y la satiriasis

CAPITULO II: EL PLACER SEXUAL
2.1.     Definición
2.2.     Construcción del deseo: Hitos de significancia
2.2.1.    Los juegos eróticos  infantiles
2.2.2.    La polución  nocturna
2.2.3.    La masturbación
2.2.4.    Iniciación sexual
2.3.     Ciclo de la Respuesta Sexual
2.3.1.    Deseo
2.3.2.    Excitación
2.3.3.    Meseta
2.3.4.    Orgasmo
2.3.5.    Resolución
2.4.     Mitos

CAPITULO III: DESEMPEÑO SEXUAL 
3.1.     Definición
3.1.1.    El hombre siempre quiere
3.1.2.    El hombre siempre puede. 
3.1.3.    El hombre debe ser activo. 
3.1.4.    El hombre debe generar el placer de la pareja
3.2.     Significado de la sexualidad masculina.
3.6.1.    Conquista y dominio de mujeres 
3.6.2.    Afecto y comunicación 

CAPITULO IV: ORGASMO MASCULINO
4.1.     Definición
4.2.     Zonas erógenas
4.2.1.    Tipos
4.2.1.1.      Punto G
4.2.1.2.      Punto F
4.2.1.3.      Punto O
4.2.1.4.      Punto X
4.2.1.5.      Punto C
4.2.1.6.      Punto W
4.2.1.7.      Punto 8
4.2.1.8.      Punto R
4.3.     Estimulación
4.3.1.    Bailes Eróticos
4.3.2.    Juguetes sexuales
4.3.3.    Pornografía   

CONCLUSIONES

REFERENCIAS  


INTRODUCCION


La presente investigación, se lleva a cabo a través de un plan de trabajo, la cual nos proporcionó la información para desarrollarla.
En esta investigación trataremos sobre el placer sexual pero sobre todo en el hombre. A pesar de que se crea que para los hombres la gratificación sexual es un asunto meramente genital, en ellos también intervienen muchos sentimientos, emociones, estimulaciones y deseos para alcanzar el placer sexual.
Si bien es cierto que la erección y la eyaculación pueden  producirse fácil y rápidamente,  no siempre son episodios satisfactorios, y para que lo sean, el hombre y su pareja necesitan entender  que el sexo va más allá de los genitales y tal como la mujer necesita buena estimulación para llegar al orgasmo, el hombre  también la requiere para lograr un orgasmo masculino placentero y completo.
El objetivo de este trabajo es dar a conocer los distintos orgasmos que tiene el hombre, saber cuáles son sus partes erógenas, las estimulaciones necesarias que se necesita saber.
Esperamos que este trabajo de investigación sea preciso y claro en su totalidad y a su vez sirva como una fuente informante acerca del tema tratado.



                                                                                                                      LOS AUTORES 

CAPITULO I: EL HOMBRE

1.1.     DEFINICIÓN
El tema de la definición de hombre es fundamental para cualquier consideración antropológica ulterior.  El acuerdo o desacuerdo sobre la esencia del hombre y su naturaleza constituyen el meollo de toda antropología.
La animalidad del hombre, por su evidencia no necesita demostración alguna. La racionalidad, en cambio, necesita demostración pues no es tan evidente, al punto de ser cuestionada y negada por muchas corrientes contemporáneas. La razón pertenece al ámbito de lo espiritual y expresa la existencia del espíritu en el hombre como algo real, distinto e irreductible a toda función orgánica o psíquica inferior.
 El análisis de las actividades humanas sirve como demostración de esa realidad espiritual. Precisamente es la racionalidad lo que cuestionan las corrientes antropológicas contemporáneas. (Lukac de Stier L., 2010)

1.2.     MASCULINIDADES 
La palabra masculinidad sugiere la idea de hombre y el título de este trabajo podría sugerir que vamos a referirnos solamente a los hombres, haciendo una apología de ellos o al contrario, que el objetivo es desprestigiarlos. Sin embargo, el título no excluye la feminidad, inseparable y complementaria de la masculinidad. Ni todos los hombres tienen las mismas actitudes y comportamientos definidos como masculinos, ni todas las mujeres carecen de este tipo de rasgos. Como veremos más adelante, la masculinidad parece tener una serie de ventajas, por las cuales los hombres aceptarían de buen grado cumplir los roles masculinos y las mujeres desearían adoptar por lo menos algunas de las características atribuidas a ellos. Sin embargo, como la masculinidad, de la misma forma que la feminidad, son construcciones sociales, la adhesión de hombres y mujeres a una o a la otra dependerá de la educación que reciban en la infancia y de las influencias a que sean sometidos a lo largo de su vida. Pero nada impide que los hombres adopten algunas conductas consideradas femeninas y las mujeres conductas masculinas. Cuando esto ocurra tendrán que enfrentar conflictos de distinta gravedad, en la medida en que la sociedad en que viven acepte o rechace estos desafíos a la norma. La aceptación o rechazo de la masculinidad, como norma que prevalece en una sociedad, tiene un impacto importante en la calidad de vida de los hombres y de las mujeres. Esto explica la necesidad de analizar cómo ella se construye y qué importancia tiene para la vida en sociedad, por ejemplo. Desde esta perspectiva, comenzamos abordando la construcción de la masculinidad, las relaciones de género y el precio de la masculinidad. Estos aspectos fueron enfocados desde una perspectiva holística, que incluyó presentar al varón como una construcción genérica, inserto en una sociedad y en constante interrelación con otras personas. (Hardy E. & Jiménez L., 2001)

1.3.     EL HOMBRE Y EL SEXO
Parece una “verdad absoluta”, un dogma de nuestra sociedad moderna, que el sexo para el hombre “es una necesidad” y que, por lo tanto, debe ser satisfecha a costa de la mujer. Lamentablemente muchas mujeres “se la creen” y actúan bajo este supuesto, entregándose pronto a sus enamorados porque las presionan diciéndoles: “no creo que pueda esperarte hasta el matrimonio”, o “aunque te respeto, no estoy de acuerdo con tu idea de esperar”.
Decía san Agustín, desde su propia experiencia —bien sabemos que antes de su conversión él vivía una vida sexualmente activa sin estar casado—, decía que «el deseo carnal consentido se vuelve hábito; el hábito no combatido se vuelve necesidad».
Si hoy en día se cree y proclama que “el sexo es una necesidad”, no es porque lo sea verdaderamente —nadie se muere por no tener sexo—, sino porque el deseo carnal se estimula, se consiente y alimenta continuamente, sin límites ni restricción. Ya ni los niños se salvan, pues además de toda la publicidad, películas y pornografía que pueden encontrar en internet, se viene impulsando e imponiendo en muchos colegios una “educación sexual inclusiva” que les enseña a explorar y experimentar “sin tabúes” y “sin sentimientos de culpa” todo tipo de placeres eróticos.
Es así como todos aquellos que andan todo el día siendo excitado y excitándose sexualmente, sin ofrecer resistencia alguna, terminan creyendo que el sexo es una necesidad. Quizá nadie les dijo que podían dominarse y dominar sus impulsos, simplemente creyeron que lo normal era dejarse llevar por sus deseos sexuales, disfrutar y aprovechar toda ocasión para experimentar un placer, muchas veces a costa de otra persona.
Quien aprende a dominarse a sí mismo, quien domina sus propias energías sexuales en vez de ser dominado por ellas, sabe bien que el sexo no es una necesidad, y que las energías sexuales pueden y deben dominarse, a menos que uno quiera arruinar su propia vida y la de muchas otras personas que sufrirán las consecuencias de su falta de dominio personal.
¡Aprendan a dominarse a sí mismos, sus energías, sus fuerzas sexuales, para llegar a ser hombres de verdad! Las mujeres necesitan de hombres que las cuiden y protejan, no sólo de un peligro externo, sino también del propio egoísmo que hay en nuestros corazones. ¡Cuántas veces ese egoísmo lleva a deshacer el amor al “hacer el amor”!
Aprendan a dominar sus impulsos sexuales, entrénense, no permitan que sus deseos sexuales se conviertan en hábitos, no dejen de luchar para erradicar los hábitos que ya pueden haber generado… ¡sí se puede! Con inteligencia, con decisión, con perseverancia, con mucha oración, ganarán un verdadero dominio sobre sí mismos, necesario para amar y ser amados de verdad. (Jürgen Daum P., 2014)

 

1.4.     EL HOMBRE Y LA PORNOGRAFÍA
La pornografía es el suministro de un producto al servicio de lo que se supone es la sexualidad masculina, pero no sólo eso. Es también la sexual, sino el establecimiento de una relación entre la persona que está mirando (el comprador) y el objeto sexual que se le presenta. Diluir la línea divisoria entre erotismo y pornografía es un elemento básico del mito de la pornografía. Sin embargo lo que la pornografía hace desaparecer es precisamente el elemento misterioso sin el cual el erotismo se convierte en pornografía -- y el círculo está cerrado. Fuente y constante de reproducción de esta noción de la sexualidad, la misma que está en la base de la prostitución y de la violencia sexual. Una manera vulgar pero elocuente de formular esta noción sería que cuando a un hombre se le empina, tiene que meterla… O sea que la pornografía no es educación sexual, ni refleja las ganas sexuales de los hombres, sino un material a través del cual los hombres aprenden el rol masculino. El mundo de la pornografía está habitado por hombres siempre activos que aunque estén completamente desnudos, nunca revelan nada de sus entrañas (y aún menos alguno de sus aspectos débiles) y por mujeres que aunque estén llevando a cabo una actividad febril física siempre son pasivas porque no están realizando su propia sexualidad sino la dictada por las fantasías masculinas.
Las personas que han formado su identidad sexual con la ayuda de la pornografía y por eso no han aprendido la diferencia entre fantasía y realidad, tienen que volver forzosamente a la pornografía para reafirmarse en esa identidad. Por eso muchos hombres viven una vida doble: en el mundo de las fantasías pornográficas y en una relación personal con una mujer, poseedora de una sexualidad propia. Sin embargo, estos dos mundos nunca se, ya que la relación personal requiere del hombre que ponga al desnudo su interior (incluso ante sí mismo), mientras que la iconografía pornográfica le sugiere que todo existe solamente fuera de él y que ser hombre no es una vivencia que nace desde dentro, sino es una hazaña proyectada al mundo exterior.
No obstante, hay un mundo donde las fantasías dictadas por el rol aprendido siempre se cumplen, sin que el hombre tenga que enfrentarse a su propia inseguridad o a las dificultades cotidianas de entablar o mantener una relación. Este es el mundo de la prostitución. Por eso hay hombres que se dirigen a prostitutas o aprovechan su hegemonía para crear una cultura en la que las fantasías pornográficas masculinas se convierten en definición y medida de la sexualidad femenina. La presentación de estas fantasías como algo universal es posible entre cosas por el carácter casi totalmente anónimo e invisible de los actores principales de la pornografía y de la prostitución: los clientes.
Habría que preguntarse entonces quiénes son estos hombres que compran sexo en concreto. Hay varios discursos que explican porque los hombres buscan prostitutas. Estos se pueden dividir en cinco grupos principales, sin que un discurso excluya cualquier otro: muchas veces varios temas se mezclan en el caso de un mismo individuo. (Szil P., 2001-2004)

1.5.     EL HOMBRE Y LA SATIRIASIS
La satiriasis consiste la adicción al sexo como su nombre indica, en una adicción, esto es, en una dependencia o esclavitud al sexo que obliga a una actividad génito-orgásmica desaforada, que provoca en quien la sufre un grave malestar y le lleva a la desesperación por la imposibilidad de librarse de él. Es una conducta claramente compulsiva; una tendencia involuntaria, irrefrenable, reiterativa e irreflexiva, dirigida a una conducta sexual estereotipada de la que queda una abrumante sensación de insatisfacción.
Para  José Ramón Ayllón esta terrible  adicción puede adoptar múltiples formas: “Desde la masturbación compulsiva a los abusos sexuales, pasando por relaciones con múltiples parejas heterosexuales u homosexuales, encuentros con personas desconocidas, recurso continuo a la pornografía, prostitución o líneas eróticas, exhibicionismo, pedofilia, turismo sexual, etc.”
Si ninguna de estas formas es nueva, la revolución informática ha hecho posible la aparición de una peligrosa dependencia a Internet: La ciber-adicción-sexual,  que por su anonimato y accesibilidad propicia los cada día más frecuentes  ciberadictos al sexo, que utilizan  las webs porno y  los chats eróticos.
El comportamiento compulsivo sexual se gesta, en la mayoría de los casos, en la mente, donde las fantasías sexuales y los pensamientos eróticos se convierten en engañosas válvulas de escape de los problemas laborales, las relaciones rotas, la baja autoestima o cualquier tipo de frustración. En una primera fase el individuo se abandona al goce de sus impulsos sexuales, que le absorben por entero, debido su fuerza intensa y eclipsan cualquier otro tipo de intereses, ya sean culturales, religiosos o laborales y como es lógico provocan un decaimiento notable en las obligaciones contraídas. En esta primera etapa puede uno llegar a vanagloriarse, despreciar a los demás y hasta pensar que vive a tope.
Muy pronto sin embargo su actividad sexual le será insatisfactoria y se prometerá abandonarla. Pero ya será tarde pues el hábito contraído le obligará a proseguir en esas prácticas y el pesar posterior a cada una de ellas será cada vez mayor. Los sentimientos que tiene quien sufre de esta adicción son entonces muy negativos: Descontento, sentimiento de  estar haciendo cosas indebidas, desprecio de sí mismo, autoestima por los suelos, sensación de ser utilizada (en el caso de la mujer) como un klenex, o de estar encerrado en un laberinto. (Montes M., 2011)
CAPITULO II: EL PLACER SEXUAL
2.1.     DEFINICIÓN
El placer sexual es lo que experimentamos al estar excitados sexualmente. La excitación sexual es la respuesta del cuerpo a la estimulación sexual. Podemos excitarnos por cosas que oímos, vemos, olemos, saboreamos o tocamos. Pueden estar presentes en el mundo real, en nuestra imaginación o en nuestros sueños. Podemos sentirnos muy excitados cuando acariciamos nuestras zonas erógenas, cuando una pareja lo hace o cuando acariciamos dichas zonas de una pareja.

2.2.     CONSTRUCCIÓN DEL DESEO: HITOS DE SIGNIFICANCIA
Según Olavarría, la construcción del deseo es un proceso que implica tiempo
pues supone la toma de conciencia de la propia sexualidad, el cuerpo y de
situaciones particulares que hacen que el niño/adolescente perciba su
condición de varón sexuado y con identidad sexual (Olavarría, 1999). En este
proceso hay tanto subjetividades individuales como procesos sociales, en los
cuales algunos construyen hitos de significación en torno a su sexualidad. Es
decir, acontecimientos en la vida sexual con gran significado y que se
estructuran generalmente a través de ritos que funcionan como pasajes a otros status que generalmente lo da el grupo de pares.
En este sentido, las principales experiencias significativas en esta construcción son los juegos eróticos infantiles, la polución nocturna, la masturbación y la primera relación sexual. Es importante anotar que estos sucesos no son experimentados por todos los varones y, aún en aquellos que los experimentan, la significación es variada y no implica necesariamente un
proceso lineal. Lo común a todos estos varones, tanto entre aquellos que
descubrieron solos su sexualidad como entre los que tuvieron una pedagogía
sexual por parte de otros varones de mayor edad del grupo de pares, la
evaluación sigue siendo la misma: no estaban lo suficientemente preparados. (
Vásquez Del Águila, E., 2000)

2.2.1.    Los juegos eróticos  infantiles
En la construcción del deseo de los varones heterosexuales, una de las experiencias de mayor significado para ellos son los juegos con contenido erótico que mantienen durante su infancia y niñez. Estos juegos generalmente se desarrollan en contextos de mucha curiosidad por parte de los sujetos y pueden ser desarrollados en parejas o en grupo.
El objeto hacia el cual se dirige el erotismo no siempre es el sexo opuesto.
Muchos varones desarrollan juegos con contenido erótico con niños de su mismo sexo. En este caso, algunos varones viven con culpa esta situación, pues hay dos transgresiones presentes: la sexualidad y el contacto con alguien del mismo sexo.
En algunos casos estos juegos eróticos incluso pueden prolongarse hasta la adolescencia, donde los juegos pueden ser de mayor intimidad e inclusive incluir la penetración.
Muchos de estas experiencias en esta etapa no llegan a ser representadas como parte de un deseo homoerótico pues hay elementos que lo justifican: la ingestión de alcohol, significándose por tanto como transgresiones validas en un contexto que, como dice Santiago, es de una "supuesta inconsciencia".
En el caso de los varones homosexuales, estos juegos eróticos infantiles no se diferencian de los de sus pares con identidad heterosexual. (Vásquez Del Águila, E., 2000)



2.2.2.    La polución  nocturna
La polución nocturna, resultado generalmente de sueños eróticos que terminan en una eyaculación no "provocada" por el sujeto, es un acontecimiento que si bien no se presente en todos los varones, sí representa para otros un momento importante en la configuración de los significados para su sexualidad.
La mayoría de estos varones ha experimentado una polución en algún
momento de su adolescencia. No siempre es un paso previo a la masturbación, pues algunos de ellos ya han tenido sus primeras eyaculaciones a través de la propia estimulación.
Para la mayoría de los varones que experimentaron la polución, esta es una experiencia que los desconcierta y que saben pertenece al ámbito de lo oculto.
Saben que no pueden compartirlo con sus padres con la naturalidad que podría tener algún otro acontecimiento en su salud. Generalmente la información previa que tienen es proporcionada por el entorno del grupo de pares.
Esta experiencia no llega a convertirse en un rito de pasaje hacia la sexualidad activa. Ninguno de los varones lo significan como el inicio de su sexualidad, sino más bien como la "constatación" de cambios maduraciones, y si bien hay placer en estos sueños, no la representan como una experiencia significativa en la configuración de su placer.
Para algunos varones, la polución incluso se convierte en un "fastidio", una experiencia no sólo poco placentera, sino que tratan de evitar pues esta eyaculación "involuntaria" es una oportunidad perdida de placer, que ellos hubieran preferido obtener a través de la masturbación.
Como se ve, la polución nocturna no llega a convertirse en un "hito" en la forma en que representen su sexualidad ni en la construcción del placer de estos varones, sin embargo, su presencia forma parte de las vivencias ocultas y con sentimientos de ambigüedad y desconcierto con que la sexualidad se presenta en ellos. En general integran esta experiencia como una señal de que su cuerpo está cambiando, y que otros acontecimientos más importantes serán el escenario para experimentar estas sensaciones. (Vásquez Del Águila, E., 2000)

2.2.3.    La masturbación
La masturbación responde a la pulsión, a una necesidad de reconocimiento corporal o de satisfacción del deseo a través de caricias en los genitales. (Sapetti A., 2006)
La mayoría de estos varones ha tenido juegos eróticos en su niñez, ya sea en pareja o en grupo con amigas y amigas de su entorno. Sin embargo, la masturbación que implique la eyaculación, es un acontecimiento cuyo significado se representa como diferente de estos juegos eróticos anteriores.
El significado más arraigado de la masturbación en estos varones, es el de una búsqueda para desahogar las "necesidades" del varón. Para la mayoría de ellos es la única posibilidad de vivir su sexualidad en forma "activa" pues aún entre aquellos que ya se han iniciado sexualmente, la poca frecuencia de estas relaciones hace que la masturbación sea la experiencia de mayor presencia en la obtención de su placer sexual.
Al igual que los juegos eróticos de la niñez, la masturbación también se puede dar en un contexto grupal, en donde no está presente el fantasma de la homosexualidad sino que es parte de la complicidad y competencias entre varones.
Sin embargo, para otros varones, estas experiencias de masturbaciones compartidas, si bien no lesionan su identidad sexual actual, sí son episodios que prefieren no recordar pues la posibilidad de reconocer contenidos homoeróticos en estas prácticas les causa malestar.
Esta práctica está instaurada en torno a una ambigüedad entre la prohibición y una creciente permisividad de los discursos más "progresistas". Sin embargo, esta búsqueda de placer no debe ser practicada en exceso, el placer debe ser regulado, por lo que algunos varones incluso llegan a desarrollar "estrategias" para canalizar esta "energía", generalmente a través de la intensa actividad física.
La masturbación se convierte en una experiencia de mucha
importancia en la sexualidad de los varones, pues para muchos es la puerta de entrada para su iniciación sexual, y es además, uno de los hitos más importante en la configuración del placer sexual. (
Vásquez Del Águila, E., 2000)

2.2.4.    Iniciación sexual
De todos los hitos antes descritos, la iniciación sexual es la que mayor
significado representa para los varones en la constitución de su deseo y en la representación de su sexualidad.
Esta "obligación social" que algunos varones sienten para iniciarse
sexualmente, y que los lleva en algunos casos a recurrir al sexo comercial, es vivida con ansiedad y temor. La tensión entre búsqueda de placer y de cumplir con los mandatos grupales termina en una relación sexual que no satisface las expectativas personales de los sujetos, sólo las grupales, ante la necesidad de reconocimiento al interior del grupo. En este escenario, ya sea con una trabajadora sexual o con una mujer de mayor experiencia, la imagen de
sexualidad femenina que se configura es la de mujer con amplia experiencia sexual, son mujeres "curtidas". En este sentido, empieza el aprendizaje, la significación y la interpretación de lo que les ocurre actualizando las representaciones sociales de género y de identidad sexual configuradas en las agencias anteriores.
¿Qué sucede con los adolescentes homosexuales en su iniciación sexual, en el contexto del imperativo del debut sexual heterosexual?. Los dos varones entrevistados que tienen sexo con otros varones, también pasaron por momentos de angustia para su iniciación sexual. Ambos recurrieron al sexo comercial para llevarlo a cabo.
En la medida que estas experiencias de iniciación son representadas en forma negativas, muchos de estos varones terminan por elaborar una "segunda iniciación". La primera en este contexto de presión social y displacer y la segunda iniciación cuando ellos sienten que fue por afecto o placer. Esta "segunda iniciación" también está presente en los dos varones homosexuales.
No todos se alinean con el imaginario esperado, algunos varones se apartan de estos imperativos de actuación y alardeo masculino y buscan que su primera relación sexual sea con una persona por la que sientan afecto y puedan disfrutar del acto sexual. Estos varones recuerdan esta primera experiencia con mucha ternura y satisfacción, y a diferencia de los otros varones, cuya iniciación es con una persona casual o de sexo comercial, desarrollan una intensa actividad sexual a partir de esta primera vez.
La mayoría de varones consideran que el deseo sexual heterosexual es algo natural, que forma parte de su ser hombre, que siempre estuvo en ellos.
Esta situación la reportan incluso aquellos varones que tuvieron experiencias con alto contenido homoerótico, pues estas prácticas, por muy ocultas y conflictivas que para algunos puedan llegar a ser, no cuestionan su identidad sexual.
La noción de sexualidad heterosexual se transmite e interioriza a través de mensajes, actitudes y gestos rituales de sexualidad y masculinidad hegemónicas, las cuales se convierten en verdaderas pedagogías de actuación para los sujetos. En esta forma, el deseo
sexual se construye en este escenario social que prescribe y normatiza la sexualidad.
En el caso de los varones homosexuales, la constitución de su deseo sexual también es un proceso que implica tiempo para que sus sensaciones hacia personas de su mismo sexo sean interpretadas y representadas como parte de un deseo homoerótico. La tensión entre aceptar las normas de sexualidad esperada y su atracción por personas de su mismo sexo, no encuentran referentes inmediatos para configurar su deseo. Están socializados con el imperativo que los varones no pueden enamorarse ni desear a otros varones,
por lo que su proceso es de mayor soledad que la de la mayoría de varones heterosexuales. (
Vásquez Del Águila, E., 2000)

2.3.     CICLO DE LA RESPUESTA SEXUAL:
El ciclo de respuesta sexual es el patrón de la manera en que reaccionamos a la estimulación sexual, incluso mientras dormimos. El ciclo consta de los cinco pasos siguientes:
2.3.1.    Deseo
Tenemos pensamientos eróticos, sexualmente excitantes. Muchas cosas distintas pueden hacer que dos personas se sientan mutuamente atraídas, como el contacto visual, la voz o el perfume de la otra persona o la mirada fija en el otro. Todo esto puede llevar a que las personas quieran o “deseen” intimidad sexual con el otro. Los pensamientos eróticos también pueden comenzar cuando estamos solos; podemos estar solos y empezar a pensar en lo placentero que sería masturbarse.
Pasar del deseo a la fase siguiente, la excitación, puede ocurrir en una fracción de segundos, o puede tardar mucho más. Dos personas pueden sentir deseo mutuo durante semanas o incluso meses, por ejemplo, antes de tener contacto íntimo. (Planned Parenthood, 2014)

2.3.2.    Excitación
El cuerpo responde al deseo y se excita; reacciona automáticamente al deseo. Dos personas que se atraen probablemente sientan que su cuerpo se excita. Quizá comiencen a comunicar la excitación sexual que sienten por el otro. Esta comunicación puede comenzar con gestos, caricias o sonidos. Durante la excitación sexual, el cuerpo libera feromonas invisibles (olores que aumentan la atracción por el otro).
Esta etapa prepara nuestro cuerpo para el juego sexual.
La fase de excitación puede abandonarse en cualquier momento. El deseo, la excitación y las ganas de tener juegos sexuales son normales. Sin embargo, nunca debemos hacer más de lo que deseamos por el simple hecho de sentirnos sexualmente excitados.
La fase de excitación puede ser breve o duradera antes de que comience la fase de meseta.
(Planned Parenthood, 2014)

2.3.3.    Meseta
El cuerpo experimenta una excitación sexual intensa y prolongada. Suele mantenerse mediante muchos tipos de estimulación física. Puede incluir caricias y fricción en las zonas erógenas; relaciones sexuales vaginales o anales; sexo oral; o puede incluir todo lo anterior. Dura tanto como deseen las parejas.
Muchas personas intentan lograr que la fase de meseta dure lo más posible. Algunos desean acumular tanta tensión sexual y muscular como sea posible, a fin de tener orgasmos más satisfactorios. Para otros, el placer intenso de la fase de meseta es tan satisfactorio que pueden obviar por completo la fase siguiente, la fase orgásmica. (Planned Parenthood, 2014)

2.3.4.    Orgasmo
El orgasmo es el pico más intenso del placer sexual. Ocurre al final de la fase de meseta y tiene lugar cuando la tensión sexual y muscular que se acumula durante la fase de meseta se libera en una serie rápida de espasmos musculares agradables e intensos. Durante el orgasmo, el cuerpo también libera endorfinas que producen sensaciones agradables.
Las mujeres experimentan el orgasmo de diferentes maneras. Asimismo, los orgasmos pueden sentirse diferentes en momentos distintos. Algunas mujeres pueden sentir un orgasmo de cuerpo entero, lo cual abarca más que los órganos sexuales. Otras pueden tener orgasmos múltiples.  Otras pueden tener un orgasmo sólo si fantasean para estimularse.
Es importante que las mujeres comprendan lo que las hace sentir bien. Pueden preferir la estimulación del clítoris, la vagina, el punto G, o quizá les guste la estimulación de todas estas partes del cuerpo. Lo ideal sería que pudieran hablar con sus parejas para recibir el tipo de estimulación que más las satisfaga. Esto puede ser más gratificante que intentar tener un orgasmo de la manera en que piensan que lo tienen otras mujeres.
En los hombres, el orgasmo y la eyaculación suelen ocurrir al mismo tiempo, pero no son lo mismo. En ellos, la eyaculación es la serie de contracciones de la próstata y las vesículas seminales que hacen que el semen salga del pene. Un hombre puede eyacular y no tener un orgasmo. Un hombre también puede tener un orgasmo y no eyacular, como sucede en la eyaculación retrógrada.
Los hombres tienen menos probabilidades que las mujeres de experimentar un orgasmo de cuerpo entero u orgasmos múltiples. La mayoría entra en la siguiente fase del ciclo, la fase de resolución, antes de poder tener otro orgasmo o eyaculación.
La fase orgásmica es la más corta de todas las fases del ciclo de respuesta sexual. Suele durar menos de un minuto y es seguida inmediatamente por la fase de resolución. (Planned Parenthood, 2014)

2.3.5.    Resolución
El cuerpo vuelve al estado anterior a la excitación sexual. La resolución ocurre ya sea que la persona tenga un orgasmo o no. Es la última fase del ciclo de respuesta sexual.
Cuando el cuerpo de un hombre entra en la fase de resolución, deja de mantener su erección y experimenta lo que se denomina un periodo refractario. Es el tiempo que le lleva a un hombre poder tener otra erección. La duración del periodo refractario aumenta con la edad. En los hombres jóvenes, este tiempo es bastante breve. A un hombre mayor le lleva mucho más tiempo tener otra erección después de eyacular.
Las mujeres no tienen un periodo refractario. Pueden excitarse sexualmente inmediatamente después de tener un orgasmo.
(Planned Parenthood, 2014)

2.4.     MITOS
·         "Si el hombre pierde la erección es porque no considera a su pareja atractiva". Existen diferentes trastornos de la erección o simplemente estados de estrés o nerviosismo que pueden generar este problema, más no tiene que ver con la atracción hacia la pareja.
·         "El hombre es quien siempre debe llevar la iniciativa en las relaciones sexuales". Así como en la mujer, esta afirmación también se trata de un prejuicio moral.
·         "Las bebidas alcohólicas mejoran el deseo sexual y la erección". Estudios del Instituto de Investigaciones Médicas Keogh indica que el consumo de bebidas alcohólicas deteriora el rendimiento sexual.
·         "Si el pene es de mayor tamaño genera mayor placer a su pareja". El investigador bioquímico Pere Estupinyá indica que el tamaño del pene no tiene que ver con la capacidad de dar placer a la pareja.
·         "Un hombre no llora ni es sentimental". De acuerdo con datos del Centro Nacional de Salud Mental los hombres también sufren depresión de manera frecuente. Los hombres también son seres humanos con emociones y sentimientos.

CAPITULO III: DESEMPEÑO SEXUAL 
3.1.     DEFINICIÓN
La socialización masculina centrada en la búsqueda constante de éxito, llevada al plano sexual, se traduce en la configuración de un espacio de búsquedas de un desempeño sexual “correcto” o “exitoso”, a través de actitudes socialmente esperadas, de lo que debe y no debe ocurrir en el acto sexual.
Entre los varones circulan imperativos de actuación que han sido constituidos en el proceso de socialización. En este sentido, estos imperativos se inscriben en representaciones anteriormente configuradas de sexualidad y masculinidad.
En este momento de sus vida , del desarrollo sexual masculino para ser considerado socialmente “correcto” o “ exitoso”, debe satisfacer las expectativas de cuatro mecanismos que funcionan como imperativos ; él siempre quiere , él siempre puede , él debe ser activo y el generad el placer de la pareja. (Vásquez Del Águila, E., 2000)

3.1.1.    El hombre siempre quiere
Para que el varón se acerque al ideal de sexualidad y masculinidad
hegemónicas, tiene que tener una predisposición permanente al sexo. La predisposición considerada "natural" del varón al sexo se representa como una "energía" sexual "omnipresente" en la vida sexual masculina. La imagen social es que el hombre siempre quiere tener sexo.
En algunos varones este imperativo social se inscribe en sus propias
subjetividades y se hace "carne" en ellos. El deseo masculino que está
presente en todo momento debe ser "solucionado" mediante la relación sexual, que se presenta como imposible de controlar, está presente incluso entre los varones homosexuales.
En otros varones en cambio, este imperativo no se aplica a sus experiencias personales, y pese a ser conscientes de esta expectativa social, se apartan de éste y reconfiguran sus subjetividades de manera diferente a la hegemónica.
La masculinidad y sexualidad hegemónicas pueden estar tan arraigadas en varones como en mujeres con modelos tradicionales. Del mismo modo, los discursos emergentes también se pueden presentar en ambos sexos.
La versión más extrema del siempre querer, la expresan algunos varones que llegan a tener sexo con mujeres a las que sólo les une el deseo sexual inmediato y que necesitan satisfacerlo para solucionar esta "tensión" corporal. Incluso algunos llegan a tener sexo con mujeres en donde este deseo o "calentura" es tan efímero que una vez terminado el acto sexual, el rechazo hacia la persona es tal que ellos mismos se llegan a sentir mal. También es manifestada por varones homosexuales, quienes al no poder controlar la "calentura" de la sexualidad masculina, terminan en relaciones sexuales donde incluso el propio deseo sexual no está dirigido hacia la persona con la que están teniendo relaciones sexuales en ese momento. (Vásquez Del Águila, E., 2000)

3.1.2.    El hombre siempre puede.
Por otro lado, el desempeño sexual también se cuantifica por el número de orgasmos obtenidos, los cuales actúan como índices de virilidad y de sexo "exitoso". Sin embargo, estas imágenes están presentes más como expectativas sociales de actuación sexual masculina que como experiencias de los sujetos. La mayoría de estos varones relativizan estas representaciones de sexo cuantificable ante sus propias limitaciones "biológicas" que les imposibilita tener orgasmos sucesivos. Es decir, la propia "naturaleza" del varón pone límites a esta "potencia" sexual masculina.
Para algunos varones, las angustias por el desempeño sexual también se expresan en aspectos "físicos" del propio varón: en el tamaño del pene. Para la mayoría de ellos este temor está basado en la importancia que creen le dan las mujeres a las dimensiones del pene, importancia que según ellos puede incluso estar disfrazada de un discurso más progresista que minimizaría esta situación, pero que en la práctica es una fijación presente en ellas, esta preocupación que
la mayoría de varones considera presente en las mujeres, está más
relacionada a una preocupación del universo masculino, de las fantasías y temores de los propios hombres, al igual que los varones homosexuales, ambos reconocen que el tamaño no se relaciona con la obtención de placer, pero sí con aspectos de virilidad, poderío e incluso mayor masculinidad.
A pesar de la importancia de este "mito" del tamaño del pene, la "potencia" sexual no está relacionada con las dimensiones de este órgano, pues más importante que el tamaño es asegurar el desempeño "exitoso" del pene. El hombre siempre puede es el imperativo social. La potencia sexual del varón se asegura con una sexualidad sin "fallas". Es decir que excluya situaciones como la eyaculación precoz, y principalmente la impotencia. La ausencia o insuficiente erección son fantasmas que cuestionan no sólo la actuación sexual sino la masculinidad de los varones.
Aquellos varones que experimentaron algún tipo de
disfunción sexual, especialmente las relacionadas con falta o ausencia de erección, sufren angustias por no poder cumplir el imperativo del "poder siempre". Esta situación no llega a ser del domino de lo abyecto como es el caso de la homosexualidad pasiva, pero se instaura como una frontera que lesiona en gran medida la virilidad de es tos sujetos e incluso puede llegar a cuestionar la propia identidad sexual.
Como dice DaMatta (1997), la sexualidad occidental es un espacio donde se configura y expresa la masculinidad, y al estar la sexualidad masculina centrada en el desempeño y la genitalidad, hace que los posibles "fracasos" de este órgano tan endiosado configuren una dimensión relacional y contextual de la masculinidad. Es decir que detrás de la pertenencia del pene está la exigencia masculina de demostrar su buen uso sabiendo relacionarse con él, acumulando experiencias sexuales "exitosas" en las que se expresa la noción contextual de la masculinidad y sexualidad hegemónicas: se es más hombre con aquella mujer que con esta otra, o se es más hombre en este contexto de hombres que en este otro, por lo que se reactualizan o recrean muchos de los gestos rituales que se observaron en el grupo de pares de la niñez y adolescencia, cuya función sigue siendo el de asegurar la integridad de estas débiles identidades masculinas.
De este modo, ser hombre no es la misma cosa que sentirse como hombre, pues esto último implica realizar la relación sexual con una mujer, quien dará en última instancia el título de "verdadero" hombre. El tamaño del pene, la eyaculación precoz y la impotencia son algunas de las preocupaciones comunes en los varones que acompaña su socialización y que funcionan como la frontera repudiada de la homosexualidad pasiva: no se debe pasar jamás, temores que generan angustias y empobrecen las posibilidades de satisfacción tanto física como emocional, pues un "mal" desempeño sexual, se asocia con fracasos como hombre. (
Vásquez Del Águila, E., 2000)

3.1.3.    El hombre debe ser activo. 
El imperativo social configurado en la adolescencia para que el varón tenga domino y conocimiento sobre las mujeres y el sexo, se traduce ahora en que el hombre debe delinear la relación sexual, debe ser "activo", lo cual se relaciona además con el repudio a la frontera de la pasividad en la sexualidad masculina.
Esta actividad implica que el hombre tome la iniciativa, corteje y dirija todo el acto sexual.
Este imperativo genera muchas tensiones entre los varones, pues como vimos la pasividad sexual es una frontera repudiada de la sexualidad masculina y la actividad es un imperativo de actuación. La tensión entre las imágenes sociales del entorno social y los propios deseos de estos varones, se expresa en que muchos de ellos reconocen este imperativo social pero al mismo tiempo reclaman una mayor actividad femenina, lo cual les podría dar la posibilidad de experimentar "roles" en su sexualidad de menor responsabilidad propositiva y activa durante el acto sexual.
Sin embargo, este deseo por una mayor "actividad" femenina, no significa que el varón se convierta en el sujeto "pasivo" del acto sexual. En este sentido, la posibilidad de una real mayor "actividad" femenina es algo que les produce tensión y sentimientos contradictorios pues no se tolera "excesos" en esta actividad. Esta posibilidad los asusta e inhibe y al mismo tiempo termina por minar su deseo ante el enfrentamiento a la pasividad del varón, que como ya
se vio, es una frontera repudiada en la sexualidad masculina.
Es interesante analizar como este imperativo está instaurado para todos los varones, pues aún aquellos con identidad homosexual sintieron esta presión social en su sexualidad. (Vásquez Del Águila, E., 2000)

3.1.4.    El hombre debe generar el placer de la pareja.
A los imperativos de actuación para un desempeño sexual "correcto", se adiciona uno nuevo: generar el placer de la pareja sexual. Para cumplir con las exigencias de las sexualidades y masculinidades hegemónicas no basta con tener disposición al sexo, "potente" o "activo", hay que asegurar también la obtención del placer de la pareja sexual.
Sin embargo, para la mayoría de estos varones este imperativo es contextual al tipo de vínculos que establecen. En estos varones conviven en forma más explícita la polaridad entre el varón que "genera" el placer de la pareja y el varón que sólo se preocupa por su propia satisfacción. En el primer caso estamos ante relaciones con parejas formales o del entorno social del sujeto, y en el segundo, ante relaciones ocasionales generalmente de una sola vez.
En aquellos varones que no tienen relaciones ocasionales, este imperativo social, deja de ser contextual y se incorpora como un mandato para su sexualidad.
Y son éstos varones los que en mayor medida sienten la "carga" del imperativo e incluso de los reclamos femeninos, por lo que esperan mayor equidad en las "responsabilidades" por general el placer del otro.
Es interesante observar el relato de Santiago, un varón con identidad y
prácticas heterosexuales que en un momento de su vida estableció una relación sexual con otro varón, sin que para él esta relación lo apartara de su identidad y preferencias heterosexuales. Santiago refiere como en esta relación se vio "liberado" del imperativo de pensar en el placer del otro para dedicarse a disfrutar del placer propio.
En la búsqueda de generar el placer de la pareja, se presenta la amenaza para el cumplimiento "exitoso" del mismo, de que la mujer, al no obtener orgasmo, mienta al varón, ya sea por complacerlo o por consideración y "finja" un orgasmo que no obtuvo. Esta posibilidad ocasiona en algunos casos dudas y desconfianzas ante la escasa posibilidad de probar la certeza del mismo. Todo lo cual genera ansiedad, preocupación y en algunos casos malestar entre los varones.
Los varones están en constante negociación entre estos cuatro imperativos de su entorno social y sus propias vivencias
personales. En esta negociación intersubjetiva, existe mucha diversidad en la forma en que algunos varones se alinean a lo socialmente esperado y otros se distancian del mismo. Sin embargo, en ambos casos, el imaginario social que prescribe estos mandatos, está fuertemente arraigado en todos ellos y funcionan como modelos hegemónicos que son referentes de la sexualidad que todos reconocen como la socialmente valorada. (
Vásquez Del Águila, E., 2000)

3.2.     SIGNIFICADO DE LA SEXUALIDAD MASCULINA
La sexualidad de los varones tiene una
asociación directa con actividad sexual, con el acto concreto de tener sexo: sexualidad es tener relaciones sexuales, que como dice Weeks, es el significado dominante en la cultura occidental actual7. Esta primera asociación se relaciona con un eje central en torno al cual se estructuran los otros significados de la sexualidad: el del sexo como sinónimo de placer. De esta forma el sexo para estos varones parte de una independización de funciones reproductivas, pues lo central en la actividad sexual es el la obtención de placer. (
Vásquez Del Águila, E., 2000)

3.2.1.    Conquista y dominio de mujeres 
En la configuración de las masculinidades, el sexo es un espacio privilegiado para afirmar y demostrar la identidad de género del varón. De esta forma, en el escenario de la sexualidad, la conquista del mayor número de parejas sexuales, es una forma de acercarse al ideal de las masculinidades y sexualidades hegemónicas.
Esta conquista se convierte en un record en el currículum sexual del varón. Una "grilla" en la que deben ingresar la mayor cantidad de mujeres posibles y el sexo se convierte en un "trofeo" a exhibir, como forma de lograr y reafirmar la virilidad ante la fragilidad de la identidad sexual masculina.
A esta conquista se adiciona la búsqueda de ejercicio de dominación y poder de los hombres sobre las mujeres, el cual parte de las diferencias anatómicas de los sexos (el pene es intrusivo y la vagina receptiva), para inscribirse en la forma en que se desarrollan las relaciones sexuales. (Vásquez Del Águila, E., 2000)

3.2.2.    Afecto y comunicación 
Otra imagen de lo que significa el sexo para los varones, es el afecto y la comunicación. Estos significados están en constante tensión y contradicción con otro muy arraigado, el de que los varones separan amor y sexo. Para la mayoría de estos varones, el amor y el sexo pueden estar escindidos, no necesariamente van juntos. Es el sexo "puro", pues sólo en términos ideales se logra una sexualidad "plena", es decir donde confluyen amor y sexo en una misma persona, que generalmente es la pareja a la que se ama.
En el caso de los varones homosexuales, las tensiones en las
representaciones de la sexualidad masculina entre sexo y afecto como unidos o escindidos también se presenta en forma dominante. Tensión entre una sexualidad de sexo "puro" y otra de sexo "pleno".
De esta manera, la sexualidad masculina se representa con significados en constante tensión y contradicción, en el que estos cuatro ejes descritos se actualizan y superponen al interior del grupo y en un mismo sujeto. Estos significados se entrecruzan con otras imágenes elaboradas en torno a la sexualidad femenina y las imágenes de mujeres con las que establecen sus diferentes tipos de vínculos, así como con otras dimensiones de la sexualidad masculina como las fronteras repudiadas de actuación y las expectativas de un desempeño sexual "correcto". (Vásquez Del Águila, E., 2000)

CAPITULO IV: ORGASMO MASCULINO
4.1.     DEFINICIÓN
Podemos entender que el placer estaría en la descarga de la tensión acumulada y que el fin de la relación sexual es entonces el orgasmo. Pero si esto es así, ¿por qué, entonces, muchos lo alejan y lo posponen en el tiempo lo más que pueden? ¿Por qué si el placer está en la disminución de la tensión se disfruta tanto de una tensión extrema que psíquicamente debería ser vivida como displacentera?
Podríamos decir que esto se da, tal vez, porque en la sexualidad se juega un más allá del Principio del Placer, lo cual explicaría por qué el orgasmo tiene algo de doloroso. Basta con ver el descontrol, el pulso que se acelera, los gemidos, los gestos del rostro, para entender que algo de esto hay. De hecho, los niños en sus fantasías imaginan que el acto sexual es algo agresivo. Y no debe de extrañarnos, sobre todo si pensamos en las manifestaciones físicas y verbales que lo acompañan.
Ahora bien, si hablar del orgasmo es hablar también de algo enigmático, en los hombres esto parece zanjarse un poco porque se confunde el orgasmo con la eyaculación. ¿Pero esto es así? Cuántas veces alguien eyacula y sin embargo el placer obtenido no ha sido demasiado grande, sino que se trató solamente de una descarga seminal provocada por ciertos estímulos corporales, pero sin la aparición de la sensación fuerte, casi descontrolada que produce el orgasmo, mientras que otras veces esas sensaciones sí aparecen aun en ausencia de eyaculación.
Del mismo modo, también algunos hombres, por supuesto hablo de aquellos cuya elección es la heterosexualidad, necesitan constatar que su pareja ha disfrutado del encuentro sexual pero, como ni siquiera tienen esa prueba engañosa de la eyaculación, es que suelen ser más inseguros y les cuesta eludir la pregunta: “¿Y, llegaste? Pero no me mientas, decime la verdad”.
Y muchas veces, aunque se le diga la verdad, ésta no alcanza para convencerlo. Por eso, esta idea estereotipada que circula sobre el fingimiento del orgasmo femenino tiene en realidad dos posibles motivos: el primero de ellos es tranquilizar al otro demandante que quiere escuchar que ha estado a la altura de las circunstancias. Como si con los gritos exagerados se le estuviera diciendo: “¿Así está bien? ¿Estás tranquilo? Vos decime cuántas veces lo necesitas y yo te lo doy”.
El otro motivo posible, el de la mentira, suele ser que muchas mujeres se avergüenzan de no llegar al orgasmo. Como si hubiera algo que está mal en eso, como si fueran menos mujeres. Entonces el fingimiento viene a cubrir lo que ellas viven como una falencia personal. Pero, tanto en ambos casos, la problemática que se pone en juego es la de la inseguridad, ya sea de uno o del otro. (Rolón G., 2012)

4.2.     ZONAS ERÓGENAS
Las zonas erógenas son las áreas de la piel que probablemente nos causa excitación cuando las tocan. Por ejemplo, los órganos sexuales son muy sensibles al tacto, en particular el glande del clítoris o el pene. Tocar otros lugares de la piel también puede provocar excitación. Otras zonas erógenas son, por ejemplo, los brazos, la espalda, los glúteos, las orejas, los pies, los dedos de las manos, las piernas, el cuello, los pezones y la vagina.
Cualquier lugar del cuerpo puede ser una zona erógena, pero no son las mismas para todos. Todos tenemos gustos distintos en lo que respecta a los lugares donde nos gusta que nos toquen. Por lo tanto, las zonas erógenas son únicas de cada uno. (Planned Parenthood, 2014)

4.2.1.    Tipos
4.2.1.1.      Punto G
Punto G, que es la glándula prostática y el perineo. La próstata es una glándula del tamaño de una nuez, que controla las erecciones, la eyaculación y los orgasmos; y el perineo es el área entre el escroto y el ano.
El perineo no tiene una función específica, pero permite un acceso indirecto a la próstata, y eso, amigos, vale oro. La próstata por sí misma puede ser accedida a través del pasaje anal, y cuando es estimulada, tiene el poder de generar orgasmos increíbles.
El Punto G masculino cuando es estimulado tiene el poder de generar orgasmos increíbles
La glándula puede ser alcanzada insertando un dedo lubricado en el ano, o para los más osados, también juguetes sexuales. Masajear amablemente la glándula puede producir orgasmos explosivos a muchos hombres.
A algunos hombres les gusta que estimulen su próstata una vez que están con una erección completa, mientras que otros sienten que la estimulación prostática incrementa su erección y los conduce al mejor orgasmo que han experimentado en sus vidas. Hay casos en los que los hombres ni siquiera necesitan estimulación en sus penes, porque el placer que viene del masaje prostático es suficiente para producirles un orgasmo.
La próstata es una glándula que tiene mucha transferencia nerviosa, y por ello es que el área se excita rápidamente, lo cual resulta muy a menudo en un intenso orgasmo. 

4.2.1.2.      Punto F
Punto F es uno de los más importantes. Aunque aún resulta muy desconocido para muchos por ese nombre, es importante señalar que la estimulación del punto F puede dejar a un hombre extasiado de placer. El punto F, más conocido como frenillo o frenulum, es una de las zonas erógenas con las que mayor excitación se consigue gracias a su estimulación.
Esta fina línea que se localiza justamente debajo del glande es verdaderamente sensible. Si bien es cierto que muchas mujeres se detienen unos segundos para estimular el punto F, la mayoría no le dan la importancia y dedicación necesaria. De hecho, son muchísimas las mujeres que ignoran cómo estimular el frenillo de un hombre en la cama. Hay que destacar que el frenillo posee un fuerte potencial de placer y excitación en el hombre.
Una buena manera para volverle loco de placer es cuando se realiza sexo oral, ya que se deberá colocar uno de los dedos justo sobre el frenillo y moverlo de arriba abajo como si se acariciase para brindar una perfecta sincronía con la boca. También resultan recomendables determinadas posturas sexuales, como la postura del misionero o la postura del perrito, ya que ambas logran una mayor fricción de esta región erógena masculina.
El cuerpo del hombre está repleto de zonas erógenas, zonas que lamentablemente muchas mujeres no se atreven a explorar, por este motivo son muchos los hombres que desconocen las diferentes zonas erógenas que se localizan en su cuerpo. Conocer los puntos más sensibles y placenteros de un varón es fundamental para conseguir que el hombre disfrute de unas sensaciones y placer inigualables.

4.2.1.3.      Punto O
Según el sexo tántrico, un ligero masaje en la rabadilla despierta el "kundalini" o energía sexual.  Frotar el cóccix de un hombre desata su energía sexual. El espacio en forma de “O” en la base de la columna vertebral está lleno de nervios que están conectados al pene, y acariciarlo puede despertar su libido. Pon dos dedos de cada mano en este punto y traza pequeños círculos mientras besas su espina dorsal.

4.2.1.4.      Punto X
La línea del centro de su trasero, junto con el pliegue donde cada glúteo se une con el muslo, más el pliegue del interior de sus muslos, forma una “X”. Esta zona es muy excitante porque abarca la zona del ano, el perineo y los testículos, sin tocarlos de forma directa.

4.2.1.5.      Punto C
La oreja también tiene su punto G y, concretamente, el borde exterior de la misma, es otra zona súper excitante. "Esta firme prominencia cartilaginosa en forma de C alberga una gran cantidad de nervios", explica Barbara Keesling, autora de "Cómo volver loca a la mujer en la cama" (Robinbooks). Bésale en el cuello lentamente y ve desplazando tus labios hacia la parte trasera de la oreja. Apoya los labios en la zona alta del pabellón auditivo y recorre el borde de modo que roces la parte trasera y delantera de la oreja al mismo tiempo. Cuando sientas que su nivel de excitación está a tope, habrá llegado el momento de mordisquear y succionar su punto C. ¿Un toque extra? Acaríciale los genitales al mismo tiempo y con el mismo ritmo. Lo volverás loco porque es una de las zonas erógenas masculinas más demandadas por ellos. 

4.2.1.6.      Punto W
Recorre el borde de su pectoral hacia abajo, desplaza el dedo hacia el centro y después hacia arriba para hacer el mismo movimiento pero a la inversa en el otro lado. Esta postura kamasutra es como si dibujaras una uve doble. Empieza con una caricia firme (ponte un poco de lubricante en la yema del dedo para que el roce de la piel sea más placentero) y luego repite el movimiento de forma más suave, con la mano o con la lengua. Cuanto más despacio le toques más excitarás todos los nervios que están bajo la piel. Alterna las caricias hacia delante y hacia atrás a lo largo de todo el punto W y no te olvides de prestar especial atención a sus pezones. Aumenta la presión y tócalos cada vez un poco más fuerte para que se concentre más sangre en la zona y la sensación de placer se intensifique.

4.2.1.7.      Punto 8
Este rincón es una bomba de placer. Coloca el dedo en la base de su pene, en el punto exacto donde se une a los testículos. "Esta zona está recubierta de un tejido igual de sensible y eréctil que el del pene", señala Kerner. Dibuja con la punta del dedo un anillo alrededor de la base de su miembro (ésa es la parte superior del ocho), entonces dibuja otro alrededor de su escroto justo en donde se adhiere al cuerpo (ésa es la parte inferior).
Durante los juegos sexuales previos dibuja ese ocho imaginario con el dedo o estimula una mitad con la lengua mientras acaricias la otra. Para multiplicar las sensaciones, alterna los movimientos y así no sabrá qué es lo que vas a hacer a continuación. Haz círculos con la lengua alrededor de los testículos, esta es otra manera de excitar esas zonas erógenas masculinas y, al mismo tiempo, presiona suavemente la base del pene. Este pinzamiento retiene la sangre en la zona y prolonga la excitación un poco más.

4.2.1.8.      Punto R
Los testículos son extremadamente sensibles y, de hecho, hay un pequeño punto que, bien estimulado, le lleva al placer total antes que cualquier otro roce. Se trata de esa línea que recorre el centro de su escroto de arriba abajo. Pero también es verdad que es un punto tan sensible que hay hombres que lo encuentran maravilloso y otros que ni locos se dejan tocar.
Los testículos son muy sensitivos, pero el Rafe es la parte más sensible. Esta fina costura de piel que corre por el centro del escroto, de arriba abajo, está repleta de terminaciones nerviosas. Esta zona puede estimularse en la postura del “perrito”.

4.3.     ESTIMULACIÓN
4.3.1.    Bailes Eróticos
Un baile erótico es, un conjunto de movimientos con el propósito de excitar a un hombre.
Pasos para hacer un baile erótico:
El arte de la seducción no hay complejo ni timidez que valga. A él le gusta tu cuerpo tal cual es y así te desea, por eso deja a un lado los pensamientos entorno a tus defectos y concéntrate más bien en tus puntos fuertes para hacer de esa velada un episodio inolvidable.
Un ambiente que estimule la sensualidad, luces tenues, velas encendidas en la habitación, suavidad, un olor agradable y si quieres algo de la música que usan para hacer el amor o aquella que encaja perfecto con la situación. Todo debe invitar a gritos al sexo placentero.
Lencería más sensual que tengas o compra algo nuevo para la ocasión. Si el atuendo que escoges es ligero y permite definir tus curvas y puntos fuertes mejor, que al verte él ya pueda predecir que le espera algo muy bueno. 
Sienta a tu chico en un lugar en el que esté cómodo y pueda observar todo con placer, y comienza a provocarlo con besos húmedos, roces, palabras eróticas, baila a su alrededor de forma lenta e insinuante, la idea es excitarlo con tus movimientos y actitud pero sin permitir que él pueda tocarte o controlar la situación.
Así como las stripers, cuando le haces a tu chico un baile erótico debes tener el total control de la situación y no permitir nunca que sea él quien decida el próximo paso.
Cuando sientas su excitación entonces sepárate un poco, párate frente a él y comienza a desnudarte suavemente al ritmo de la música, este es el momento para hacer tu baile mucho más sensual y provocador. Tus movimientos deben ser lentos imitando un poco aquellos que usas cuando tienes sexo, puedes dejarlo intervenir para tocarte y disfrutar de tu cuerpo.
Puedes interactuar con él o aplicar la técnica del cabaret y no permitir que te toque demasiado hasta que termines tu baile erótico. Ambas opciones son muy excitantes, permite que la espontaneidad lidere tu baile sensual y déjate llevar por lo que más te provoque.

4.3.2.    Juguetes sexuales
Juguete sexual es un objeto que sirve para aumentar el placer del sexo en pareja o para autocomplacerse.
Algunos juguetes:
a)    Muñecas inflables. Uno de los juguetes más viejos, ideal para aquellos que gustan de usar su imaginación. La nueva gama de muñecas hace que la experiencia sea más real, su material ya no es de plástico, hoy las hay de silicón.
b)    Anillos para prolongar la erección. Son también conocidos como cock rings y fueron creados en principio como método para mantener la erección durante más tiempo, en caso de que existieran trastornos, pero ahora también se usan como parte de un juego sexual. Puede ayudar a controlar la eyaculación, además de que algunos son diseñados para dar nuevas sensaciones al clítoris.
c)    Fundas para penes. Se han convertido en uno de los accesorios eróticos favoritos de muchos hombres. Es un objeto en forma cónica que se coloca en el pene a la hora de la penetración. Ayudan a retardar el momento de laeyaculación y a mantener la erección por más tiempo. También cumple otras dos funciones: darle más tamaño al pene y dar nuevas sensaciones a la vagina. Hay diversas texturas, colores y puntas para todos los gustos.
d)    Bombas de vacío. Tienen forma cilíndrica y llevan una bomba manual o eléctrica. Se colocan sobre el pene y succionan el aire para que la sangre fluya de mejor manera y se logre una erección más fuerte.
e)    Estimulador prostático. Un juguete que ayuda a descubrir el punto P masculino, esto es, la zona de la próstata. Este tipo de juguetes sexuales deben emplearse para la penetración anal, pues es de esta manera que se puede acceder a la próstata fácilmente.
f)     Los estimuladores de próstata son juguetes que no poseen un diámetro muy grueso, la penetración no representa ningún tipo de dolor. La curvatura de su punta está diseñada para alcanzar y masajear a la perfección la próstata, dadndo lugar a la excitación absoluta.
De acuerdo con Santiago Frago, sexólogo y codirector del Instituto Amaltea, centro especializado en sexología, “el hombre sufre hoy una crisis erótica porque se ve obligado a cumplir unas expectativas muy altas”. Sin embargo, está claro que los accesorios eróticos no son exclusivos del sexo femenino.

4.3.3.    Pornografía
La pornografía, de acuerdo a las definiciones universales de mayor consenso, es la exhibición de contenidos sexuales, en forma obscena, con la intención de excitar o promover la lujuria La pornografía no es arte ni tampoco mero erotismo o sensualidad. La escultura del beso, de Rodin, o la Maja desnuda, de Goya, son sensuales pero no son pornográficas. La pornografía es cruda exhibición de genitales y actos sexuales de toda índole, donde abundan las imágenes sadomasoquistas, la pedofilia y otras aberraciones, individuales o en grupo. Es una industria millonaria, prima hermana de la prostitución, que vende sexo cosificando y envileciendo al hombre y a la mujer. Es explotación ruin de los seres humanos, y sobre todo de la mujer. Los artistas se sentirían posiblemente ofendidos ante la pretensión de elevar la porno a la categoría de arte o estética. La pornografía es más bien negación del arte y del amor. Tampoco puede alegarse que la porno pertenezca a la esfera del pensamiento, como la filosofía, o el debate de las ideas.
En efecto, la pornografía es una actividad comercial que deforma, enferma y empobrece la psiquis humana. Está bien documentada la correlación entre delitos de agresión sexual, tales como violación, abuso de menores y hostigamientos, y la afición a la porno en los criminales que los cometen. No hay un solo educador, psicólogo o científico social, que argumente coherentemente acerca de los beneficios personales o sociales de la pornografía. Su impacto negativo se maximiza en las mentes menos formadas. ¿No conviene entonces dificultarle sus posibilidades de corromper a la niñez y a la juventud restringiendo su promoción comercial, como se hace con las drogas, mientras se educa al mismo tiempo sobre sus peligros?
En la televisión, películas, videos musicales e Internet puede verse fácilmente todo tipo de escenas sexuales. A pesar de lo que dicen los defensores, la pornografía tiene grandes repercusiones en el comportamiento sexual de la gente así como en la visión del sexo. Los investigadores de "La fundación nacional para la investigación y educación de la familia" concluyen que quienes están expuestos a la pornografía tienen más probabilidades de desarrollar tendencias sexuales anormales.
Algunos investigadores afirman que la constante contemplación de material pornográfico puede inhibir el deseo del individuo de mantener con su pareja, e impedir que estas le satisfagan. Según el doctor Víctor Cline especialista en el tratamiento en sexos adictos ha observado que esta adición suele evolucionar siempre de la misma forma. Si no se le pone freno, lo que comienza de forma accidental conduce con el tiempo a pornografía cada vez más dura y aberrante, lo cual a veces lleva a conducta sexual anormal.
Los estudiosos del comportamiento humano concuerdan con esta teoría. El doctor Cline informa que así pueden surgir distintos tipos de desviación sexual que ningún sentimiento de culpa puede curar o corregir y con el tiempo el adicto quizá intente hacer realidad sus fantasías inmorales inspiradas en la pornografía y con consecuencias devastadoras.
El doctor Cline aduce que la adicción al sexo se produce de forma gradual e inadvertida como el cáncer, sigue creciendo y esparciéndose. Casi nunca se detiene y es muy difícil de tratar y de curar. Con frecuencia el adicto niega su problema o no quiere hacerle frente lo cual siempre termina en desavenencias con el cónyuge, a veces en divorcio y en ocasiones en ruptura de amistades íntimas.
Muchas personas no perciben el cuadro completo ni se percatan de los problemas que causa la pornografía. Algunos se dejan influenciar por quienes alegan que no hay prueba de que las imágenes eróticas perjudiquen a nadie. Al igual que un anuncio publicitario la pornografía trata ante todo de despertar apetitos que no existan. "la pornografía es simple y llanamente un negocio"

En este desenfrenado mercado cualquier cosa es vendible, sobre todo el cuerpo femenino y las relaciones sexuales. Algunos médicos sostienen que la pornografía crea a veces una adicción mucho más difícil de vencer que la adicción a las drogas. El tratamiento de un toxicómano suele comenzar con la desintoxicación, cuyo objetivo es eliminar del cuerpo la sustancia tóxica, pero la adicción a la pornografía genera imágenes mentales que mediante ciertas reacciones químicas cerebrales se han implantado para siempre en la mente del adicto, por tanto los consumidores de pornografía pueden recordar vívidamente imágenes obscenas que vieron hace años. La pornografía es la primera sustancia adictiva de la que no es posible desintoxicarse.


CONCLUSIONES
*      El sexo es una característica biológica que nos identifica a las personas como hombres o mujeres, pues esta diferencia nos permite participar en la reproducción de los seres humanos.
*      Se suele pensar que la única zona erótica masculina está solo en los genitales, pero ahora sabemos que no es así, pues las sensaciones que despiertan al estimular los genitales responden a la gran cantidad de terminaciones nerviosas que hay en ellos, pero no es el único lugar con este tipo de células sensibles.
*      Debemos indagar más allá de lo visible en el hombre, no te cortes, piensa solo en disfrutar y en que en el sexo no debe haber fronteras, explorar sus zonas erógenas, para así darle placer y satisfacción.
*      El uso de juegos sexuales está permitido, siempre y cuando te sientas cómodo y de acuerdo, nunca hagas nada sólo por complacer o a la fuerza, pero eso si se debe tomar el tiempo de experimentar junto a tu pareja, la cosa es que ambos sientan placer.
*      El placer sexual forma parte de nosotros, es estar en contacto con nosotros (as) mismos (as). Cuando respondemos sexualmente, nos sentimos a gusto de que nuestro cuerpo funcione y así recibir grandes satisfacciones.
*      El orgasmo, es el punto máximo de placer, es una respuesta fisiológica, vivencia de placer intenso, pero si no se llaga a él, no necesariamente es un problema.
*      Es normal que durante la masturbación se tenga fantasías a cerca de alguien o algo, esto se puede transformar en una experiencia y aumenta las posibilidades de goce, pero eso sí, si dejamos de hacer alguna actividad y solo estamos pensando en masturbarnos, esto se vuelve una conducta adictiva.





REFERENCIAS
LINKOGRÁFICA
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