lunes, 18 de mayo de 2015

ENSAYO

“DIVERSIDAD SEXUAL”  (Y AMOROSA)
(Guillermo Núñez Noriega)
Centro de Investigación en  Alimentación y Desarrollo, A.C.





Al final, la mejor manera de viajar es sentir.
Sentir de todas las maneras.
Sentir todo excesivamente (...)
Cuanto más sienta, cuanto más sienta como varias personas,  cuanto más personalidades tenga,
cuanto más intensamente, estridentemente las tenga,  cuanto más unificadamente diverso, dispersamente atento, esté, sienta, viva, sea,
más poseeré la existencia total del universo,
Álvaro de Campos (Pessoa) III, no es cansancio y otros poemas sin fecha, Madrid, Poesía Hiperión. 1998. (pág. 9)
RESUMEN

Muchas personas de todo el mundo, distintas edades, de todas culturas somos diferentes, pero con una cosa en común, que todos tenemos dignidad humana y gozamos de los mismos derechos.

Diversidad sexual nos habla de diversidad que encontramos en todas las personas que tienen distintas orientaciones sexuales.

El término “diversidad sexual” no es un término “neutro”, dos simples palabras para referir una realidad, por el contrario, encierra en sí mismo una manera de concebir la realidad y, por lo tanto, tengamos o no conciencia de ello, define el carácter de nuestra lucha política en el ámbito de la existencia sexual.  El término “diversidad sexual” es un término político, como los términos “gay”, “lesbiana”, “bisexual”, “heterosexual”, “sexualidad normal”, “perversión”, “transgénero”, “joto”, “marimacha”, “buga” y, al igual que estos, tiene implicaciones en la manera en que se nombran y, en consecuencia se construyen, diferencias sociales más o menos significativas, se configuran relaciones de poder y posibilidades de resistencia.

Es importante recordar que la existencia sexual de las personas ha estado sujeta a múltiples representaciones y regulaciones, al punto de poder decir que no sólo las palabras construidas en el campo sexual como “sodomita”, “hombre”, “mujer”, “normal”, heterosexual”, “homosexual”, “perverso”, han sido construcciones de determinadas sociedades en particulares momentos históricos, sino que la definición misma de lo que entendemos por “sexual” es el producto de una convención social heredada.  Qué es “sexual” ha diferido de una sociedad a otra y de una época a otra.  Estas distintas maneras de concebir (por lo tanto “construir”) lo que entendemos por “sexual” ha dado lugar por su parte, a distintas maneras de regular y controlar “lo sexual” en el comportamiento, las relaciones, el cuerpo y los productos de las acciones de las personas.


I.         DIVERSIDAD SEXUAL: TRES USOS COMUNES

1.     Su uso como eufemismo o forma “decente” para referirse públicamente a individuos o grupos estigmatizados con palabras consideradas “vulgares”. Se está utilizando como eufemismo, como una palabra menos “altisonante” para decir “gay”, “lesbiana”, “bisexual”, “transgénero” o de plano “puto”, “joto”, “marimacha”, “bicicleta”, “vestida” o “loca”.
2.    Su uso como término “sombrilla” para agrupar a esos individuos o grupos estigmatizados por sus prácticas sexuales o su identidad sexo-genérica. Estrechamente ligado al uso eufemístico, se encuentra el uso del término “diversidad sexual” como término “sombrilla” para una diversidad de identidades históricas y políticas, portadoras de sus propias limitaciones y posibilidades liberadoras, no completamente exploradas en sí mismas.  El problema con este uso “sombrilla”, es que mete en una misma visión ideológica y política, homogeneizándolos, a personas y grupos con intereses, experiencias de vida, necesidades y posicionamientos sociales, simbólicos y políticos diversos.
3.    Su uso para referirse a la “otredad” de la trilogía de prestigio “macho-masculino-heterosexualidad”. El término “diversidad sexual” tal y como está siendo usado, para agrupar a personas y grupos con identidades no heterosexuales, es un absoluto equívoco tanto lingüístico como ideológico.  El concepto “diversidad” sólo puede ser usado para caracterizar a una totalidad de unidades de una especie: de canicas, de vestidos, de sombreros, de personas o de cualquier otra categoría, no a una parte del todo.



Al usar el término “diversidad sexual” para referirnos sólo a unos grupos particulares, los “no heterosexuales”, estamos actualizando en un lenguaje eufemizado y sanizado la dicotomía “adentro-afuera”, “centro-periferia”, “Uno-otro”, “completo-carente”, del heterosexismo.  Existe un afuera, una periferia: “los diversos”, pero que por reflejo simbólico da vida a “un todo” que, ese sí, no es diverso, sino “homogéneo”, “unificado”.  Por eso cabe preguntarse, ¿Si unos grupos son “de la diversidad sexual” entonces los otros, los no gay, las no lesbianas, los no bisexuales, los no transgéneros, esto es, los “no diversos” ¿qué son? ¿Los de la “homogeneidad” sexual? ¿Los de la “unicidad” sexual?  Detrás de este uso de las categorías se reproduce de nuevo el viejo correlato heterosexista del “normal” y “los raritos”, los “normales” y los “perversos”.  Los “diversos” de ahora son las “locas” de antes, pero en un lenguaje “políticamente correcto”.  Se trata de una conceptualización que difícilmente puede conseguir en la arena política algo más que la tolerancia del poderoso.  Me parece que tenemos que cambiar los conceptos o su uso, si queremos cambiar los efectos políticos.

II.  LOS DISCURSOS DOMINANTES DEL CAMPO SEXUAL: SU VISIÓN INTEGRISTA
Su visión integrista Este sistema involucra tres aspectos principales de la existencia sexual:

1.     El binarismo sexual:
Es la creencia y práctica de construir “dos sexos” de los cuerpos humanos.  Esta creencia y práctica, como ya vimos anteriormente se encuentra ligada a ideologías centrales del patriarcado: su visión reproductivista de la sexualidad y su heterosexismo.  Pero el binarismo sexual tiene que enfrentarse a una serie de evidencias corporales que nos muestran que el asunto de formar “dos sexos” perfectamente distintos (además de “opuestos” y “complementarios”) es más un trabajo conceptual y quirúrgico que una constatación de la naturaleza.  Esto es lo que nos muestra esa variedad sexual que durante mucho tiempo se llamó “hermafroditismo” y que hoy recibe el nombre de “intersexualidad”: personas que nacen con características sexuales cromosómicas, gonadales, genitales u hormonales que no coinciden con las categorías sexuales binarias de macho y hembra humanos.

2.    El binarismo de género: Involucra además de esa concepción dual e integrista de los géneros “masculino” y “femenino” otro elemento: el androcentrismo, la ideología y práctica cotidiana de jerarquizar a las personas, los objetos y los seres del mundo según sus connotaciones de género, y de colocar como superior a “lo masculino” y a los varones. La otra cara del androcentrismo hemos dicho, es la misoginia, el desprecio a lo considerado culturalmente femenino y a las mujeres.  Pero también a los hombres que no cumplen el ideal social de masculinidad.

Por otra parte, el binarismo y el integrismo de género que acompañan al binarismo e integrismo sexual mencionado en el apartado anterior, involucran una concepción adicional: la supuesta complementariedad en el plano psicológico, doméstico y social que garantizan la reproducción social “ordenada.” 

3.    El binarismo erótico y heterosexismo: Los binarismos sexuales y de género adquieren un cierre ideológico (que genera una sensación de coherencia y unicidad) en la heterosexualidad.  La heterosexualidad en la medida en que implica la sexualidad de “los diferentes”, esto es, de los que previamente han sido definidos como “opuestos” y “complementarios”, se constituye en el espacio ideológico que provee de sentido a los anteriores binarismos, proyectándolos en una finalidad biológica y social: la reproducción de la especie y la reproducción social de un modelo de pareja y familia donde el macho-masculino-heterosexual vuelto “padre-esposo” tiene preeminencia de autoridad y privilegios.  Al mismo tiempo, los anteriores binarismos que las ideologías sexistas “naturalizan”, transfieren esa “naturalidad” a un deseo y una práctica sexual institucionalizada: la heterosexualidad.  La ideología reproductivista de la sexualidad, aquella que considera que el único fin válido y natural de las relaciones sexuales es la reproducción se convierte en el pilar fundamental del heterosexismo y del binarismo sexual y de género.

El binarismo “heterosexual-homosexual” es una construcción social, es una manera de querer ordenar la compleja realidad del deseo erótico y de ajustarla a particulares ideologías sexuales y de género.
  



III.  EL CONCEPTO DE DIVERSIDAD SEXUAL: SUS IMPLICACIONES TRANSGRESIVAS
La revisión crítica de este sistema sexista nos ha permitido, a su vez, visualizar y legitimar una diversidad de formas de existencia sexual, de género y eróticas que tradicionalmente resultan invisibilizadas, censuradas, o deslegitimadas como patológicas o de plano discriminadas. Estas diversas formas de existencia sexual involucran varios reconocimientos:
1.      Más allá de la dicotomía macho y hembra, existe una diversidad de sexos, existen los diferentes tipos de intersexualidad. 
2.      Las identidades de género son construcciones sociales que limitan las potencialidades humanas, así mismo generan inequidades.
3.      El binarismo erótico heterosexual-homosexual forma parte de un dispositivo heterosexista que jerarquiza los erotismos, colocando en la cúspide a la práctica y a la identidad heterosexual, así mismo, es una hechura cultura que pretende negar no sólo la legitimidad de las diferentes orientaciones sexo-afectivas, sino también la diversidad erótica en cada individuo, como una realidad y como un potencial humano
4.      La sexualización de “los otros no-heterosexuales” y la negación del fenómeno amoroso más allá de la pareja heterosexual, actúan como dispositivos homofóbicos de poder para encumbrar la heterosexualidad y el modelo de familia patriarcal, así como para negar legitimidad a otras variantes amorosas.

Así mismo, el concepto de “diversidad sexual y amorosa” nos plantea posibilidades radicales y liberadoras cuando lo utilizamos para referirnos a la riqueza sexual, de género y erótica entre las personas y a las múltiples posibilidades en cada uno de nosotros, al menos a su existencia “en potencia” dentro de cada ser humano. En este sentido, al reivindicar la “diversidad sexual y amorosa”, reivindicamos el derecho de cada sujeto a vivir de manera diversa su existencia sexual, de género y erótica, a reconocer sus múltiples capacidades placenteras y de goce en la sexualidad, el derecho a la experimentación y al cambio, el derecho a cuestionarse la sexualidad socialmente sancionada y esforzada en su persona desde las instituciones sociales. 


IV.       ÉTICA Y DIVERSIDAD SEXUAL
El concepto “diversidad sexual” es un concepto político que cuestiona el orden sexual y de género dominante y condensa la aspiración de una sociedad que no discrimine y que garantice el reconocimiento y la equidad para las diferentes variantes de la existencia sexual, de género y eróticas. 

El concepto de diversidad sexual no significa, por lo tanto, que “todo se valga” con relación a la sexualidad.  El dilema “sólo se vale el sexo heterosexual, reproductivo y falocéntrico entre mujer femenina y hombre masculino y nada más” o “todo se vale” es un dilema propio de las sociedades patriarcales, autoritarias, rígidas.  La amenaza de la anarquía es una amenaza del autoritario cuando existen planteamientos que disputan su hegemonía.  El “libertinaje” es el “petate del muerto” de una sociedad asustada, culpígena, desinformada y erotofóbica que teme a sus propias pulsiones sexuales porque no las conoce.  La represión funda el miedo a las propias pulsiones sexuales.   


V.           LA “DIVERSIDAD SEXUAL Y AMOROSA” Y LAS OTRAS DIVERSIDADES SOCIALES
Las distinciones dominantes que organizan el campo sexual con efectos de poder diversos sobre la existencia sexual de las personas, son sólo una dimensión de las distinciones que permean el campo social en general.
 Un problema que se nos plantea en el ámbito teórico y político es cómo entender esta “feria” de distinciones en términos sociales y personales, así como en sus efectos sobre las relaciones de poder, resistencia, complicidad o acomodamiento en las cuales todos participamos, asuntos que ponen bajo el reflector tanto nuestras categorías de pensamiento social como identidad, poder, cultura, estructura, dominación, etc., como nuestra imaginación política. Su análisis es muy complejo y rebasa las intenciones de este ensayo, sin embargo es importante mencionarlo como asignatura pendiente, sobre todo porque si es nuestro interés realizar activismo en el campo sexual, es importante tener una visión más amplia de la manera en que estos asuntos se “articulan” con otros.

En resumen, existe una diversidad sexual como parte de una diversidad social que nos habita. La diversidad sexual se encuentra integrada en las personas a otras dimensiones de su sociodiversidad y esto tiene implicaciones de poder y resistencias diversas, con efectos diversos sobre las condiciones de vida. La lucha por una sociedad más equitativa, justa, respetuosa, democrática no puede darse en la descalificación, en la banalización o secundarización de la demanda de los otros. Es importante llevar a la agenda política el asunto de la justicia y la equidad al nivel de la existencia sexual de las personas, hacer valer su importancia, hacer oír las voces del reclamo, así como articular con claridad reflexiva las razones de la demanda.  Este ensayo ha tenido el propósito de alimentar este proceso.

COMENTARIO
Estoy de acuerdo en que usemos el concepto de diversidad sexual amorosa ya que considero que cada quien debe buscar su felicidad a como le plazca, cada quien se debe juntar con quien más lo desee sea de su mismo tipo o no. El ensayo es interesante y trata de un tema que tiene mucha discusión ya que existen personas que aún no aceptan la opción que los demás tomen en base de su sexualidad, estas personas para mi creo yo aunque suene muy fuerte son ignorantes porque nadie puede ir contra los derechos de un ser humano porque aunque tengan gustos distintos son seres humanos con la capacidad de pensar, amar y poseen sentimientos.
Términos como: lesbiana, gay, etc., en Latinoamérica no son aceptados dentro de nuestra sociedad;  en este ensayo el autor nos presenta de manera científica el desarrollo de estos términos y lo que engloba, y nos permite ver la diversidad sexual de una manera normal. Considerar el concepto de “diversidad amorosa y sexual” para señalar la necesidad de respetar, construir condiciones de equidad y reconocer la pluralidad de cada persona y entre las personas en relación a su existencia sexual de su sexo, género y erotismo,  dándonos un  rumbo ideológico.
GLOSARIO
*      BINARISMO: Teoría que propone reducir el conjunto de oposiciones fonológicas a un conjunto de relaciones binarias: vocálico/no-vocálico, sonoro/sordo, etc.
*      SUBVERSIÓN: Alteración del orden público, destrucción de la estabilidad política o social de un país.
*      JOTO: Homosexual, marica.
*      SADOMASOQUISMO: Conducta o comportamiento sexual en el que la persona experimenta excitación y satisfacción sexual mediante el sufrimiento físico o psíquico que inflige a otra persona o que recibe de ella.
*      SODOMÍTA: De Sodoma o relativo a esta antigua ciudad de Palestina
*      EUFEMISMO: Palabra o expresión más suave o decorosa con que se sustituye otra considerada tabú, de mal gusto, grosera o demasiado franca.
*      OTREDAD: Se trata del reconocimiento del Otro como un individuo diferente, que no forma parte de la comunidad propia.
*      ALTISONANTE: Que abusa de términos formales, elevados o muy sonoros
*      CONCOMITANTES: Que actúa, acompaña o colabora en el mismo sentido que otra cosa
*      ESTOICOS:  Que muestra fortaleza y dominio sobre  mismo, especialmente ante las desgracias y dificultades
*      HETERODOXA:  Se aplica a la persona cuyas ideas o principios se separan de los establecidos por una religión, forma de pensamiento odoctrina política
*      DICOTOMÍA: División de una cosa o una materia en dos partes o grupos, generalmente opuestos entre sí.
*      ANDRÓGINAS:  Se aplica a la mujer que tiene rasgos corporales que no se corresponden con los propios de su sexo
*      MISOGINIAS: Sentimiento de odio o de rechazo hacia las mujeres.

*      NINFÓMANA: Mujer que siente un deseo sexual exagerado.

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