HACERSE HOMBRE: ALGUNAS REFLEXIONES DESDE LAS MASCULINIDADES
(ERNESTO VASQUEZ DEL AGUILA)
RESUMEN:
La categoría género es una construcción y sistema social de relaciones
que se constituye a partir de la simbolización cultural de las diferencias
anatómicas entre varones y mujeres, y las relaciones entre ambos. La
interacción social mujeres-varones configura esta dimensión relacional de
género a partir de la cual se originan las identidades de género, que se
perciben como femeninas o masculinas, generándose atribuciones y expectativas
sociales y culturales de desempeño de papeles o roles de género
De este modo, el género se constituye en una realidad objetiva y
subjetiva en la vida de los sujetos. Esta realidad no requiere justificación
para tener existencia en la vida social pues se mantiene por estructuras
sociales y culturales así como por ideologías inscritas en los cuerpos y en las
mentes de las personas. Esta realidad inobjetable, es elaborada y reelaborada
continuamente en base a experiencias y significados que provienen del lenguaje,
la cultura, y las relaciones sociales de las que forman parte. Decir que el
género es un proceso social significa que no es algo dado ni acabado sino que
necesita de tiempo para su conformación a lo largo del ciclo de vida de los
sujetos, en la que los resultados pueden ser diferentes y diferir de los
modelos hegemónicos o dominantes.
La masculinidad es una colección de normas y significados que cambian
constantemente en el contexto de relaciones inter- género (hombres y mujeres) e
intra- género (entre hombres).
La pluralidad en las masculinidades nos muestra que hay
muchas formas de ser hombres, lo cual varía entre culturas y sociedades, pero
también dentro de un mismo grupo humano. Estas variaciones se dan en función de
variables como la raza/etnicidad, clase social, orientación sexual, estatus migratorio,
edad, entre otras.
1. EL CAMINO A HACERSE HOMBRE:
2. LA CASA Y LA CALLE EN LOS PROCESOS DEL HOMBRE
1. EL CAMINO A HACERSE HOMBRE:
Estudios etnográficos en diversas culturas muestran una serie de rituales que adolescentes y jóvenes varones tienen que atravesar para convertirse en adultos. Desde pruebas donde la tolerancia al dolor está presente, ceremonias colectivas de circuncisión hasta la llamada pedagogía homosexual, en la que se pasa de la niñez a la adultez a través de prácticas sexuales con otros varones adultos de la comunidad que actúan como “pedagogos” de estos jóvenes en su camino a hacerse hombres (Gutmann, 1997; Herdt, 1994)
En línea con Butler, la constitución de la identidad de género adquiere estabilidad a través de la actuación y el repudio. Mediante la actuación, los sujetos actualizan los modelos culturales de ser varón o mujer, y dan realidad a las identidades de género. El repudio nos remite a la fijación del género en cada sujeto a través de todo aquello que no se debe ser o hacer, de lo abyecto, límite en el que el individuo pierde su condición de tal (Butler, 1990).
La masculinidad hegemónica es una representación ideal de ser hombre, en torno a la cual los varones construyen su identidad de género.Tal como Connell (1995) y Connell y Messerschmidt (2005) señalan, la masculinidad hegemónica actúa como una aspiración en lugar de ser una realidad en la vida de los hombres.
Los mandatos sociales sobre las formas de ser varón y su versión hegemónica de masculinidad están en constante afirmación y tensión pues la masculinidad debe ser probada a los demás y al propio sujeto. Si bien no existe una forma única de masculinidad -pues depende de otras variables ya descritas-, lo importante es que esta masculinidad hegemónica siempre actúa de referente, como el espejo ante el cual jóvenes y hombres adultos se miran para medir su masculinidad.
En cuanto a la sexualidad masculina, ésta se constituye en permanentes tensiones y contradicciones entre modelos de actuación esperada y las propias vivencias de los sujetos. Tensiones y negociaciones entre deseos sexuales, búsquedas de placer y los dispositivos sociales de masculinidad y sexualidad hegemónicas.
2. LA CASA Y LA CALLE EN LOS PROCESOS DEL HOMBRE
Analizar el ámbito doméstico donde el varón desempeña roles y relaciones diferenciadas nos permite acceder no sólo al proceso de configuración de muchas de las representaciones de la masculinidad, sino que también nos posibilita analizar la forma en que se afirman o cuestionan las bases de la identidad masculina, especialmente en lo referido a la sexualidad. El espacio doméstico provee los primeros mensajes de masculinidad y sexualidad y es ahí donde se sientan las bases para la constitución de las identidades de los sujetos.
En este espacio de socialización familiar el niño empieza su proceso de “hacerse hombre”. En este escenario aprenderá que tendrá que resolver la primera contradicción de ser hombre: que ser hombre es algo “natural”, pero que al mismo tiempo tiene que obtenerse en torno a pruebas e ideales de actuación. Estas pruebas se convierten en imperativos de masculinidad y sexualidad hegemónicas, en desempeños considerados masculinos y heterosexuales. De hecho, en todos los hogares se transmiten una serie de mensajes y pautas de cómo se espera sea un hombre. El aspecto más sublime de esta masculinidad son los valores morales, que se espera sean el guión que los varones actualizarán en su vida pública y privada. Estos valores buscan hacer del varón un “hombre de bien”
La transición del mundo de la casa al mundo público o de la calle, implica adaptarse a un mundo imprevisto y accidentado, donde los niños tienen que descubrir y aprender a convivir con reglas y jerarquías diferentes a las de la casa. Más que espacios distintos, la casa y la calle nos remiten a guiones sociales, ideologías y valores que en algunos casos son sólo válidos para estos espacios, que pueden funcionar como subculturas, y en otros funcionan como prolongación de una de ellas. En este sentido, casa y calle pueden ser concebidas como un continuum o prolongación de ciertos elementos de ambos espacios. De esta manera, el grupo de pares, el colegio, los estudios superiores y el espacio laboral pueden competir, oponerse o ser en cierta forma prolongación de ciertas situaciones o valores de la casa u hogar.
A diferencia de la socialización impartida en la familia, en espacios como el colegio y el grupo de pares, los sujetos ya tienen los cimientos de su identidad constituidas y los nuevos contenidos no son la realidad en sí misma, pues el sujeto es más consciente de estos procesos y puede contrastar los valores y la moral de otros agentes socializadores
3. EL GRUPO DE PARES Y LOS RITUALES DE MASCULINIDADES
Por lo general el grupo de pares está conformado por un grupo de amigos del mismo rango etáreo y posibilita el inicio de relaciones más democráticas que las existentes entre padres e hijos. Estas relaciones están basadas en amistad y empatía más igualitarias, con interacciones entre los sujetos en los que se pueden sopesar y cuestionar las reglas de conducta “naturalizadas” en el espacio familiar. La importancia del grupo de pares en las sociedades occidentales modernas en la formación y comportamiento de los niños y adolescentes varones al separarlos del ámbito familiar, radica en introducirlos de lleno en los ámbitos masculinos por excelencia: la calle y el espacio público. Es, además, en el grupo de pares donde se consolidan los límites y fronteras de la identidad masculina, a través de la actualización de gestos rituales de masculinidad y sexualidad, que funcionan como modelos ritualizados, ambiguos, arbitrarios, repetitivos y socialmente provocados, y que buscan configurar este orden social a través del pasaje obligatorio de adolescentes y jóvenes por ciertas pruebas que aseguren su pertenencia al grupo.
La literatura sobre violencia y masculinidad muestra como los varones, en diferentes contextos culturales, son los más propensos a ser víctimas de la violencia de otros varones. Esta violencia va desde bromas pesadas, peleas hasta violencia más seria como el bullying o el abuso físico y sexual.
La relación compleja de homoerotismo y homofobia evidencia el precio de la masculinidad y la sexualidad hegemónicas como una constante vigilancia de las emociones y de los gestos del propio cuerpo. Lo interesante de gestos rituales homoeróticos es su ambigüedad interna, pues los varones que hacen la broma son también potenciales “maricones” pues podrían ser “comidos” por otros varones en este juego de reafirmación de las fronteras de la masculinidad y heterosexualidad.
La heterosexualidad es central en la producción de masculinidad en las sociedades occidentales pues a través de las relaciones heterosexuales los hombres ganan respeto y status en sus grupos sociales. La heterosexualidad se practica y ejerce a través de estos guiones de género y guiones sexuales.
La sexualidad heterosexual se instaura en el grupo en torno al fantasma normativo de la homosexualidad, cuya versión pasiva, se constituye en la última frontera de la masculinidad. Este imperativo está tan arraigado en los varones que no se cuestiona su “naturalidad”, se asume que no existe otra opción posible para un hombre.
4. DISCURSOS EMERGENTES SOBRE MASCULINIDAD
Los medios de comunicación, principalmente la televisión e Internet facilitan la transformación de relaciones sociales, discursos y prácticas. Niños, adolescentes y jóvenes de sociedades urbanas invierten un tiempo considerable consumiendo estos medios, los cuales ofrecen un espacio privilegiado para analizar la conformación de sus identidades modernas. Los medios de comunicación producen y reproducen modelos de masculinidad que, en algunos casos, puede reforzar los discursos hegemónicos y, en otros, cuestionar estos ideales de actuación ofreciendo modelos y mensajes alternativos de masculinidad.
Los medios de comunicación producen y reproducen modelos de masculinidad que, en algunos casos, puede reforzar los discursos hegemónicos y, en otros, cuestionar estos ideales de actuación ofreciendo modelos y mensajes alternativos de masculinidad. De hecho, algunos aspectos de la estética masculina se reconfiguran ante una creciente presión social y de consumo de medios por “verse bien”, y lo que antes se consideraba poco masculino en el arreglo personal es hoy una constante que no cuestiona las identidades de los hombres. La autoimagen masculina para el cortejo y la conquista de parejas sexuales sufre un desplazamiento de imágenes de varones exentos de exigencias de cuidado estético, hacia varones preocupados por una imagen más cercana a la “metrosexualidad”.5. A MODO DE CONCLUSIONES
Los adolescentes y varones aprenden desde muy temprana edad que la sexualidad masculina se constituye en torno a fronteras delimitadas que actúan como un repudio a lo que se considera dominio de lo abyecto, de aquello que un varón, para ser valorado como tal, no debe cruzar jamás: la feminidad y la homosexualidad pasiva. Estas fronteras de la sexualidad masculina están centradas en el fantasma normativo del sexo que coloca al homoerotismo y a la pasividad, como fronteras que un “verdadero hombre” no debe pasar jamás.
APRECIACIÓN CRITICA:
Los adolescentes y varones aprenden desde pequeños tanto en la calle como en casa, reuniéndose con su familia o con sus compañeros de colegio para asi poder empezar hacer hombre y así tener una sexualidad masculina que pueda disfrutar.
Con el pasar de los años, se han ido creando estereotipos erróneos sobre la masculinidad, estos se asocia a varios roles: que para ser hombres se tienes que ser fuerte, agresivos, no ayudar en la tareas de la casa, entre otros; otro también que para ser hombre, tiene que acostarse con varias mujeres.
Estas ideologías aún siguen existiendo, ya que la sociedad influye mucho en el hombre.
Con el pasar de los años, se han ido creando estereotipos erróneos sobre la masculinidad, estos se asocia a varios roles: que para ser hombres se tienes que ser fuerte, agresivos, no ayudar en la tareas de la casa, entre otros; otro también que para ser hombre, tiene que acostarse con varias mujeres.
Estas ideologías aún siguen existiendo, ya que la sociedad influye mucho en el hombre.
GLOSARIO
- HEGEMONÍA: Supremacía que ejerce un estado o pueblo sobre otros por tener superioridad política o económica sobre ellos. http://es.thefreedictionary.com/hegemon%C3%ADa
- ETNOGRAFÍA: Ciencia que describe las costumbres y las tradiciones de los pueblos. http://es.thefreedictionary.com/etnograf%C3%ADa
- SOPESAR: Examinar con atención las ventajas y los problemas de un asunto. http://es.thefreedictionary.com/sopesar
- MASCULINIDAD: Conjunto de atributos característicos de los hombres. http://es.thefreedictionary.com/masculinidad
- HETEROSEXUALIDAD: Inclinación erótica y sexual por personas del sexo
contrario. http://es.thefreedictionary.com/heterosexualidad
- PENETRAR: Introducirse una cosa en un lugar o en otra cosa. http://es.thefreedictionary.com/penetrar
- ALARDE: Exhibición vanidosa de una cualidad u otra cosa. http://es.thefreedictionary.com/alarde
- METROSEXUAL: Adjetivo
que hace referencia al hombre que se preocupa por su imagen y que
tiene ciertos gustos y costumbres generalmente asociados a la mujer. http://definicion.de/metrosexual/
- HEGEMÓNICOS: Que está relacionado con la supremacía de un estado, pueblo o grupo sobre otros. http://es.thefreedictionary.com/hegem%C3%B3nicos
- ETÁRIO: Dicho
de varias personas: Que tienen la misma edad. http://buscon.rae.es/drae/srv/search?val=etario


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