INICIO DE LA VIDA SEXUAL
Adolescentes peruanos inician su vida sexual de manera imprevista.
No lo
planifican ni lo desean por completo. La mayoría de adolescentes peruanos que
ya inició su vida sexual, lo hizo de forma inesperada. Así lo revela el estudio “Estilos
de vida de los adolescentes peruanos” (Universidad de
Piura, Universidad de Navarra, Intermedia Consulting, 2010).
El 19,5%
de los adolescentes con edades entre 13 y 18 años declaran haber tenido
relaciones sexuales alguna vez. De este grupo, el 26,7% confirmó no haber
estado totalmente de acuerdo, y menos de la mitad usó un preservativo.
Las
principales razones para la iniciación de la vida sexual confirman, según los
investigadores, la naturaleza imprevista de la experiencia: “sentir un impulso
físico” “dejarme llevar”, “curiosidad”. Así lo muestra la gráfica
Tener la
primera relación sexual por amor fue el motivo más importante sólo para el 15,4
% de los varones y el 36% de las mujeres. Asimismo, se observan causas
vinculadas a la presión y estímulos del entorno (principalmente en varones),
que deben ser advertidas por padres y educadores: “no querer ser diferente”,
“consecuencia de imágenes”, “pensar que mi pareja me dejaría”, “no saber decir
no”, “haber consumido drogas o alcohol”.
Quienes
no usaron un preservativo (48,5%) lo hicieron principalmente porque la relación
sexual fue inesperada, y no por carecer de información o porque le resultó
difícil obtener uno.
ESPERAN ENCONTRAR UN "AMOR PARA SIEMPRE"
Chicos (66,2%) y chicas
(72%) creen que el amor para siempre es posible. De hecho, aquellos
adolescentes que a la fecha no habían tenido relaciones sexuales, refirieron
como principal razón preferir “esperar hasta conocer a la persona con la que
compartiré mi vida”.
En primer lugar, el
adolescente debe analizarse a sí mismo y descubrir cuál es su actitud personal
ante el sexo, así como si es responsable para asumir las consecuencias de
mantener relaciones sexuales con otra persona.
Debe ser lo
suficientemente maduro o madura como para adquirir una protección adecuada para
prevenir un embarazo y enfermedades de transmisión sexual. Pero también hay que
ser maduro para hacer frente a unas respuestas emocionales y complejas, muy
importantes para definir el futuro comportamiento. Se inician los desengaños
amorosos, el enamoramiento, la necesidad del otro.
Después llega el análisis del otro, es decir, de
la persona con la que se va a tener relaciones. Hay que estar seguro de que
ofrece confianza y respeto. Debe ser una persona adecuada con la que compartir
la intimidad, y a la que se llega desde la plena libertad, no con el propósito
de satisfacer los deseos del otro sin conocer los propios.
Para terminar, merece la
pena reflexionar sobre la familia, el entorno y el grupo. Las relaciones
sexuales pertenecen a la intimidad de las personas, y por ello no hay
obligación de compartir con los demás detalles sobre ellas, salvo si se quiere
hacer o se necesita hacerlo; mucho menos seguir los dictámenes de los otros
sobre el ejercicio de la sexualidad. Los amigos lo son en la medida en que
respetan al prójimo y no le llevan a hacer cosas que no quiere o no está seguro
de querer. A los padres y madres, por lo general, les costará entender a sus
hijos como seres sexuales. Esto resulta comprensible pero no debe empujarles a
coartar la libertad de sus hijos.





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