lunes, 13 de abril de 2015

Vida Sexual

INICIO DE LA VIDA SEXUAL

Adolescentes peruanos inician su vida sexual de manera imprevista.


No lo planifican ni lo desean por completo. La mayoría de adolescentes peruanos que ya inició su vida sexual, lo hizo de forma inesperada. Así lo revela el estudio Estilos de vida de los adolescentes peruanos” (Universidad de Piura, Universidad de Navarra, Intermedia Consulting, 2010).
El 19,5% de los adolescentes con edades entre 13 y 18 años declaran haber tenido relaciones sexuales alguna vez. De este grupo, el 26,7% confirmó no haber estado totalmente de acuerdo, y menos de la mitad usó un preservativo.
Las principales razones para la iniciación de la vida sexual confirman, según los investigadores, la naturaleza imprevista de la experiencia: “sentir un impulso físico” “dejarme llevar”, “curiosidad”. Así lo muestra la gráfica


Tener la primera relación sexual por amor fue el motivo más importante sólo para el 15,4 % de los varones y el 36% de las mujeres. Asimismo, se observan causas vinculadas a la presión y estímulos del entorno (principalmente en varones), que deben ser advertidas por padres y educadores: “no querer ser diferente”, “consecuencia de imágenes”, “pensar que mi pareja me dejaría”, “no saber decir no”, “haber consumido drogas o alcohol”.
Quienes no usaron un preservativo (48,5%) lo hicieron principalmente porque la relación sexual fue inesperada, y no por carecer de información o porque le resultó difícil obtener uno.

ESPERAN ENCONTRAR UN "AMOR PARA SIEMPRE"

Chicos (66,2%) y chicas (72%) creen que el amor para siempre es posible. De hecho, aquellos adolescentes que a la fecha no habían tenido relaciones sexuales, refirieron como principal razón preferir “esperar hasta conocer a la persona con la que compartiré mi vida”.

 En primer lugar, el adolescente debe analizarse a sí mismo y descubrir cuál es su actitud personal ante el sexo, así como si es responsable para asumir las consecuencias de mantener relaciones sexuales con otra persona.


 Debe ser lo suficientemente maduro o madura como para adquirir una protección adecuada para prevenir un embarazo y enfermedades de transmisión sexual. Pero también hay que ser maduro para hacer frente a unas respuestas emocionales y complejas, muy importantes para definir el futuro comportamiento. Se inician los desengaños amorosos, el enamoramiento, la necesidad del otro.
Después llega el análisis del otro, es decir, de la persona con la que se va a tener relaciones. Hay que estar seguro de que ofrece confianza y respeto. Debe ser una persona adecuada con la que compartir la intimidad, y a la que se llega desde la plena libertad, no con el propósito de satisfacer los deseos del otro sin conocer los propios.


Para terminar, merece la pena reflexionar sobre la familia, el entorno y el grupo. Las relaciones sexuales pertenecen a la intimidad de las personas, y por ello no hay obligación de compartir con los demás detalles sobre ellas, salvo si se quiere hacer o se necesita hacerlo; mucho menos seguir los dictámenes de los otros sobre el ejercicio de la sexualidad. Los amigos lo son en la medida en que respetan al prójimo y no le llevan a hacer cosas que no quiere o no está seguro de querer. A los padres y madres, por lo general, les costará entender a sus hijos como seres sexuales. Esto resulta comprensible pero no debe empujarles a coartar la libertad de sus hijos.

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